La empresa
Bellsol Energia nació en 2013 en Barberà del Vallès, cuando el autoconsumo en España todavía era una decisión a contracorriente. Empezamos siendo tres personas con una furgoneta y una cartera de clientes industriales del Vallès. Hoy somos un equipo de dieciocho personas entre oficina técnica, montaje y administración, y seguimos haciendo lo mismo: instalaciones fotovoltaicas, de principio a fin.
No vendemos energía, no revendemos proyectos y no subcontratamos el montaje. Esa decisión nos hace crecer más despacio, pero es la única forma de responder de una instalación diez años después de haberla hecho.

Hay dos formas de vender una instalación fotovoltaica. Una consiste en preguntar cuánto pagas de luz, aplicar un porcentaje y ofrecer un número de placas. La otra consiste en pedir tus curvas de consumo, subir a la cubierta, medir las sombras y calcular. Nosotros hacemos la segunda, aunque sea más lenta y aunque a veces acabe con un «en tu caso todavía no compensa».
Tampoco hacemos financiación agresiva, ni contratos con permanencia, ni ofertas por tiempo limitado. Un presupuesto nuestro tiene un mes de validez porque los precios de los equipos se mueven, no para presionarte.
Y damos siempre el mismo interlocutor: el técnico que hace tu estudio es quien te explica el presupuesto, coordina el montaje y te llama después de la puesta en marcha para revisar los primeros datos de producción.
Compromisos
Partimos de tus curvas horarias de consumo y de una visita a la cubierta. No dimensionamos por metros cuadrados ni por el importe de la factura.
Los instaladores que suben a tu cubierta trabajan con nosotros. No subcontratamos el montaje ni la parte eléctrica.
Módulos, inversores y estructura de fabricantes con representación y recambios en el país. La garantía sirve de poco si el proveedor no responde.
Verás el número de módulos, el modelo de inversor, la estructura, el cableado, las protecciones y la tramitación. Sin partidas abiertas.
Certificado de instalación, memoria técnica, alta del autoconsumo ante la distribuidora y solicitud de compensación de excedentes.
Revisión de puesta en marcha, monitorización y un teléfono al que llamar cuando pase algo. La instalación no acaba el día del montaje.
Una visita técnica, un estudio con números y un presupuesto cerrado. A partir de ahí decides tú.